Christian Carter
“El Desplazamiento del Grabado por la Vía Culinaria”
Pintura, Objeto
Santiago/Chile – Ciclo 2017
Pintor y grabador, montajista y diseñador, la figura de Carter transita por variados soportes y técnicas en su producción visual, la cual destaca por sus trabajos plásticos y pinturas de icónica simbología “Carteriana”.
En esta ocasión, Carter interviene una serie de “pailas” de aluminio a modo de matriz de grabado en metal, siguiendo los tradicionales pasos de esta “Cocinería” al ácido y bajo el estricto recetario de cocción, las cuales operan como soporte a la impronta gráfica que expone, siendo la matriz única y pieza funcional desarticulada de su uso gastronómico y un claro ejemplo del Desplazamiento del Grabado por la vía culinaria.
Enrique Jara
"Puerto a la Mesa”
Pintura
Copiapó/Valparaíso – Ciclo 2017
Profesor de arte, oriundo de Copiapó y residente en el puerto de Valparaíso, Jara nos propone su trabajo plástico en base a acuarelas, aguadas y dibujos que registran productos, platos e ingredientes vinculados a lo comestible y bebestible.
Estas obras expresan un fuerte sentimiento de calidez y emoción que activa el gozo relacionado a las ingestas y su fuerza amigable que convoca, nutre y emociona. Sobre esas tramas de poesía visual y destacada técnica, nuestro artista del color dispone un relajado panorama de degustación, el cual invita y atenta a la gula del buen sabor visual.
Lorena Molina
“El Bordado en lo Culinario”
Bordado
Santiago/Bahía Inglesa – Ciclo 2017
Egresada como escultora y en técnicas del maquillaje profesional, Molina ha ejecutado una activa e hiperquinética trayectoria como artista visual, transitando en diversos campos pedagógicos, soportes y materiales, destacando últimamente por su trabajo en acuarela, dibujo y principalmente bordado sobre papel.
En esta ocasión Lorena ejecuta una serie de platos de cartón intervenidos por diseños en bordados, aludiendo a distintos ingredientes, productos y preparaciones del cotidiano gastronómico familiar y popular, ejecutando un claro registro plástico por medio de técnicas alternas no siempre presentes en la producción visual, como es el caso del bordado y el hilado, como un importante oficio de identidad y memoria.
Marco Allende
“Registro Culinario Zona Norte”
Fotografía
Los Ángeles/Caldera – Ciclo 2017
Residente en la comuna de Caldera, Allende despliega una serie de registros fotográficos en instancias ligadas al comer local y su extensión a campos de visualidad casual y sin pretensiones, como lo son las decenas de pizarras de restaurantes, manteles de plástico y sus mesas o parroquianos degustando suculentas sopas y platillos.
A contrapunto de Andrea Herrera y Caja de Cartón, Marco Allende nos ofrece su imaginario fotográfico y registro vivencial desde nuestra propia comuna, norte de Chile y su paisaje desértico en donde brotan estas prácticas captadas por su emoción hacia los actos culinarios.
Andrea Herrera
“Registro Culinario Zona Sur”
Fotografía
Concepción/Chile – Ciclo 2017
Tomando en cuenta su trayectoria en el campo de la fotografía que además opera desde la octava región de Chile, Andrea Herrera se posiciona como un interesante cuerpo de registro y difusión patrimonial en contenido y estética, abordando además el rescate de variadas instancias dignas de captar y albergar.
En dichas acciones, “Caja de Cartón” resuelve de manera emotiva y concreta, un archivo fotográfico, destacando la instancia de registrar y rescatar un sin número de causales que deambulan desde y entre la cocina como el más importante factor de identidad de las comunidades, destacando casi de manera arqueológica y reconstituida estos aspectos, objetos, historias y elementos que el cocinar y sus extensiones, sirviendo como conductos de identidad, reconstruyendo por medio de la memoria fotográfica un emotivo rescate de estas comunidades por medio de su comer y elementos que la componen.
Rodrigo Villalobos
“El Objeto Culinario”
Escultura
Santiago/Valparaíso/Curicó – Ciclo 2017
Oriundo de la ciudad de Santiago, pero con residencia hace una década en el puerto de Valparaíso, Villalobos se ha posicionado como un activo e hiperquinético creador ligado a la escultura, los volúmenes y ensambles mayoritariamente en metal.
Este oficio adquirido en las aulas de la Pontifica Universidad Católica de Santiago en la década de los 90tas, se potencio de tal manera que sus trabajos han ido en un intenso “crechendo” material y simbólico, presentando su obra en exposiciones y simposios, como así invitado a residencias en México, Ecuador y lugares de Chile en donde se caracteriza por su especial manera de difundir su obra.
Aun en tiempos donde las practicas escultóricas se han desplazado a lo objetual y abstracto, la obra de Villalobos mantiene esa estética figurativa, bruta y catártica en donde sus montajes de pescados, veletas y herramientas exhiben su crudo material y las forjas, fundiciones y alianzas de elementos con que compone su descarnado imaginario visual.
La participación de Villalobos en el “Ciclo de Arte y Gastronomía” obedece a su trabajo del último tiempo en donde ha tomado elementos de la cocina como cubiertos, ollas, mesas y demases para componer y diseñar intimas y descarnadas piezas de colección que nacen desde el espacio doméstico y público que el cocinar activa en los cuerpos sociales.

