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Ciclo 2015

Joe Villablanca

“La reconstitucion de la mesa”

Pintura
Santiago / Chile – Ciclo 2015

En relación con este Ciclo, Joe Villablanca nos presenta una obra articulada desde dos proyectos paralelos, pero de ciertas lecturas en común, las cuales posan para esta versión de manera simultánea.

Estos trabajos plásticos y objetos, realizados por medio de variados materiales y estéticas, aluden a un cierto registro, en el caso de Querido Diario”, en su forma y utilización de cuerpos y herramientas culinarias, temas que incluyen la funcionalidad de articulo u utensilio utilitario, retratados en volumen y materialidad mutada, pero con la sensibilidad y emotiva presencia como elemento de memoria, adosada o la serie de pinturas Naturaleza Muerta”, en donde la impronta de la No Pintura”, alude desde un escenario del desecho y la viruta, a retratos objetuales de cotidiana relación, como el caso de las ollas en un contexto de botadero y eriazo social, cumpliendo un importante eje de visualidades y temáticas, que extienden a los elementos que conforman la gastronomía a producciones de arte.

Marco Duran y TAV

“Taller de Artes Visuales”

Grabado
Santiago/Lima – Ciclo 2015

El propósito elemental de esta presentación y exposición es una invitación a reconstruir la historia del TAV, Taller de Artes Visuales, vital e importante proyecto de la incipiente escena gráfica, que surge en la circunstancia artística local, ligado a un contexto de sumo complejo para el país, y que, no obstante aquello, pervive hasta el día de hoy. Es decir, la presente situación ofrece al lector un estudio monográfico sobre el TAV y su devenir a través de más de tres décadas de existencia.

Presentar la historia de un taller especializado en las técnicas de la gráfica –o de cualquier disciplina artística- supondría el rastreo y la catalogación de las referencias al respecto, registradas en las fuentes fundamentales para la historia del arte local, es decir, estudios sobre arte chileno, catálogos y crítica especializada; como también de los. documentos oficiales de los principales centros de enseñanza artística del país, esto es, universidades, institutos, academias. 

En esta situación, Marco Duran relata de manera presencial y emotiva, una descripción vivencial de este taller, de la relación que cultivo junto a los maestros Carlos Donaire y Guillermo Fromer, de las obras, trabajos y proyectos de los cuales fue participe, colaborador o editor… Un rescate de la memoria artística nacional reciente y que requiere de ser difundida y extendida, como en caso de este Ciclo.

Food Cultura Museum

“Registro historico”

Fotografía
Barcelona/ Miami – Ciclo 2015

Iniciado por Montse Guillén y Antoni Miralda, FOOD CULTURA es un proyecto en desarrollo que ha centrado su atención en torno al estudio de la comida y el alimento, junto a sus múltiples implicaciones artísticas, sociales y económicas en todas las culturas.

Miralda inició Food Cultura a finales de los años sesenta, como una exploración artística y sobre el comportamiento, proponiendo performances sociales de contenido ritual y antropológico. Una serie de banquetes ceremoniales (Fete en Blanc, 1970; Four Colors Ritual, 1971, creados en París con Dorothee Selz, Jaume Xifra y Joan Rabascall; Movable Fest, 1974; Fest fur Leda, 1977; Wheat & Steak, 1981, entre otros) celebraban el simbolismo del color y de la comida, alteraban los parámetros de los espacios públicos y se convertían en una invitación abierta a la participación.

Precisamente, este entramado ha sido ampliamente explorado por The Power Food Project, Artium, 2008 / Es Baluard, 2009, que se refiere a la alimentación y sus implicaciones culturales, económicas y políticas (el hambre, la inseguridad alimenticia, los cultivos transgénicos, los biocombustibles, etc.), cuestionando si los alimentos son una necesidad vital para la supervivencia o, por el contrario, un medio socioeconómico para la propia sociedad.

FOOD CULTURA reflexiona sobre cómo la memoria alimentaria y los modos alternativos de concebir nuestra relación con la comida, la naturaleza y el entorno pueden representar formas de resistencia y supervivencia que dejen espacio para lo distinto y lo desconocido.

Dicha investigación, interminable por definición, se abre a cualquier nuevo foco de interés que pueda aparecer. En resumen, Food Cultura aspira a convertirse en un lugar de encuentro y de intercambio.

En el caso de Bahía Inglesa FCM presento un montaje de registros, memoria y obras que hablan y señalan la historia de este importante e internacionalmente reconocido proyecto cultural, el cual de manera curiosa y gestionada, activa una presencia inédita para el balneario de Bahía Inglesa y su Ciclo de Arte y Gastronomía.